El presidente Luiz Inácio Lula da Silva solicitó, el 30 de junio de 2024, que el Banco Central (BC) y el Ministerio de Hacienda realicen un análisis detallado sobre las tasas aplicadas al crédito rotativo de la tarjeta de crédito. Esta medida ocurre en medio de un aumento de los intereses de esta modalidad, que saltaron del 424,5% anual en enero al 435,9% en febrero de 2024, valor extremadamente superior a la tasa Selic, actualmente fijada en 14,75% anual.
El crédito rotativo, que comprende el uso preaprobado del límite de la tarjeta y también retiros en la función crédito, tiene sus intereses limitados por el gobierno federal al 100% del valor no pagado inicialmente. A pesar de eso, la disparidad entre esta tasa y la Selic preocupa a las autoridades, pues puede comprometer el presupuesto de las familias brasileñas. Para reducir este impacto, el BC y Hacienda fueron instruidos para estudiar mecanismos que reduzcan los costos financieros de esta modalidad.
Además, el gobierno estableció reglas que obligan a las instituciones financieras a fraccionar o ofrecer alternativas para la cancelación de la deuda rotativa en hasta 30 días, en casos de morosidad. Sin embargo, estas medidas aún se consideran insuficientes para contener la alta tasa de intereses, insertando el endeudamiento de las familias en la agenda política y económica actual.
Gleisi Hoffmann, ministra de las Relaciones Institucionales, confirmó en entrevista en el Palacio de Planalto que las solicitudes fueron formalizadas al Banco Central y al Ministerio de Hacienda. Ella destacó que estos estudios forman parte de un esfuerzo más amplio de la administración federal para enfrentar el aumento del endeudamiento de las familias y empresas brasileñas.
El presidente Lula ha promovido reuniones con ministros y asesores para discutir el tema del endeudamiento desde múltiples aspectos, tanto económicos como políticos. Este último, inclusive, gana relevancia ante las encuestas electorales que indican preocupaciones sociales con la situación financiera de las capas populares. En este escenario, opositores políticos, como el senador Flávio Bolsonaro (PL-RJ), son citados como agentes contrarios a las propuestas de intervención en el crédito.
Dario Durigan, ministro de Hacienda, es responsable de coordinar las propuestas que puedan causar impacto inmediato en el costo del crédito. Entre las iniciativas en estudio, están líneas de crédito para adquisición de autos sostenibles destinadas a conductores de aplicaciones y taxistas, operadas por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Esta medida busca ofrecer alternativas financieras más accesibles para estos profesionales.
También está en análisis la ampliación de la línea de renovación de la flota de camiones lanzada a finales de 2023, además de la creación de un programa para que distribuidoras de energía puedan aplazar el reajuste tarifario. Estas acciones tienen el objetivo de mitigar el endeudamiento del sector productivo y evitar que el aumento de los gastos se refleje negativamente en las finanzas de las familias.
En paralelo, el gobierno inició negociaciones con la Caixa Econômica Federal para ampliar el crédito tanto para personas físicas como jurídicas, buscando flexibilizar las condiciones de acceso y reducir el costo del endeudamiento. Estas iniciativas dialogan con la actual política económica, que intenta equilibrar el control de la inflación con el estímulo al crecimiento.
En general, la agenda del crédito rotativo integra un esfuerzo mayor para lidiar con la complejidad del endeudamiento en Brasil. La conclusión de los estudios quedará a cargo del Banco Central y del Ministerio de Hacienda, que presentarán sus recomendaciones para ampliar el acceso a modalidades financieras más justas.
La expectativa es que los órganos involucrados finalicen el análisis en las próximas semanas, posibilitando la implementación de medidas que puedan contener los intereses elevados y proporcionar alivio para los consumidores brasileños.