Una investigación que involucró a casi 750 ejecutivos corporativos evaluó la influencia de la inteligencia artificial (IA) en la productividad y en el modelo de trabajo de las empresas. La encuesta reveló que más de la mitad de las compañías ya ha invertido en IA, aunque la adopción presenta desigualdades entre diferentes sectores de la economía.
Los resultados indican que el aumento de la productividad derivado de la IA varía según el ramo de actividad y se intensificará en 2026. Destacan especialmente los servicios de alta calificación y el sector financiero, que presentan las ganancias más expresivas en eficiencia.
Por otro lado, ese crecimiento no está asociado a un aumento en el volumen de capital invertido, sino a un avance en la productividad total de los factores. En general, las empresas perciben una ganancia productiva mayor que la registrada oficialmente, señalando un retraso en la generación de ingresos correspondiente.
El estudio también señaló diferencias en la expectativa sobre el impacto de la IA en la plantilla de empleados. Mientras que las empresas de mayor tamaño prevén una reducción en el número de colaboradores, las más pequeñas tienden a anticipar el crecimiento de la fuerza laboral, reflejando distintas estrategias y recursos disponibles.
Además, la incorporación de la inteligencia artificial ha provocado cambios en la composición de las funciones ocupacionales. Hay un declive en las actividades administrativas rutinarias, mientras crece la demanda por especialistas técnicos calificados, indicativo de las nuevas competencias exigidas en el mercado.
Se desarrolló un índice que evalúa qué funciones son más negativamente afectadas por la adopción de la IA. Esta herramienta contribuye a identificar áreas de mayor riesgo y permite a las empresas planificar mejor la transición tecnológica, previniendo impactos adversos para sus colaboradores.
En suma, la difusión de la IA está alterando estructuras productivas y organizacionales en las empresas. La expectativa es que este movimiento continúe acelerándose, con adaptaciones en los perfiles profesionales y en el aprovechamiento eficiente de las nuevas tecnologías, ampliando el papel de la inteligencia artificial en la economía.