Las expectativas de inflación para los próximos 12 meses avanzaron a 5% tras los ataques a instalaciones energéticas en Oriente Medio. Este aumento representa una elevación significativa en relación con la expectativa mediana de 3%, registrada antes del inicio del conflicto, según una encuesta realizada por el Federal Reserve Bank de Nueva York.
Datos oficiales indican que el índice de precios al consumidor (CPI) de febrero tuvo un aumento de 2,4%, mientras que el índice de gastos de consumo personal (PCE) correspondiente a enero llegó a 2,8%. Sin embargo, las actualizaciones del PCE para febrero y del CPI para marzo serán publicadas los próximos días 9 y 10 de abril, lo que podrá proporcionar un panorama más actualizado sobre la trayectoria de los precios.
A pesar de las presiones inflacionarias recientes, los mercados financieros indican poca alteración en la tasa básica de interés, el federal funds rate, a lo largo de los doce meses siguientes. Aun así, la inflación a corto plazo tiende a situarse entre 4% y 5% en los próximos tres meses, un impacto directo del choque energético provocado por las tensiones en Oriente Medio.
En caso de que el conflicto se resuelva rápidamente, las proyecciones sugieren que la inflación podrá volver a niveles cercanos al 3%. Aun así, tanto los indicadores actuales como las expectativas permanecen por encima de la meta del 2% establecida por el Federal Reserve (Fed), lo que hace que el escenario sea desafiante para la política monetaria.
Las autoridades monetarias deberán considerar estas expectativas de corto plazo en la formulación de sus decisiones. La incertidumbre se amplía por el retorno del proteccionismo entre las naciones del G-7, que ha generado dudas sobre la sostenibilidad de las expectativas inflacionarias y la posible elevación temporal o persistente de los precios debido a tarifas comerciales.
Expertos alertan sobre la necesidad de evitar los errores observados durante la pandemia, especialmente en lo que respecta al análisis de las expectativas inflacionarias a corto plazo. Joe Brusuelas, economista del sector financiero, destacó que los efectos del choque energético intensifican la inseguridad sobre la estabilidad de los precios para empresas y familias.
Los ataques recientes al sector energético en Oriente Medio llevan ya unas cinco semanas y, desde entonces, las expectativas inflacionarias se han monitoreado diariamente en el mercado de bonos protegidos contra la inflación (TIPS). Este seguimiento constante ayuda a medir el impacto de los eventos geopolíticos sobre la percepción de los agentes económicos.
El Federal Reserve enfrenta el desafío de asegurar la estabilidad de precios en una economía que permanece en pleno empleo. De esta manera, la relación entre la política monetaria y los indicadores de inflación, tanto a corto como a largo plazo, está bajo evaluación continua.
Con las expectativas de inflación elevadas influyendo en sus decisiones, el Fed deberá ajustar su discurso conforme a los desarrollos de los eventos geopolíticos y la evolución de estas expectativas. La conclusión del proceso aún depende del análisis de los datos económicos que serán actualizados esta semana, lo que podrá orientar los próximos pasos de la autoridad monetaria.