El vicepresidente Geraldo Alckmin afirmó que un eventual segundo mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva tendrá un ajuste fiscal en el primer año. Alckmin detalló que el gobierno estudia metas de superávit primario que varían entre cero y 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB), incluidas en el programa de la chapa de reelección.
Según el vicepresidente, la situación actual de las cuentas públicas es muy diferente del contexto vivido en 2020, cuando Brasil registró un déficit primario próximo al 10%. Él resaltó que, a pesar de los avances obtenidos hasta el momento, la reorganización de las finanzas del país aún no ha sido suficiente para garantizar la sostenibilidad fiscal a mediano plazo.
Alckmin agregó que el ajuste fiscal será una parte integrante de una agenda más amplia en el plan de gobierno que será presentado en la campaña electoral. Sin embargo, evitó especificar cuáles instrumentos serán utilizados para realizar el equilibrio de las cuentas, dejando esta definición para el inicio del mandato.
Además, el vicepresidente destacó la importancia de realizar el ajuste en el primer año del próximo gobierno, para que la política fiscal sea conducida de forma organizada. Explicó que la cuestión fiscal será abordada políticamente durante la campaña, mientras que la gestión administrativa quedará bajo responsabilidad del gobierno en caso de que la reelección ocurra.
De esta forma, la planificación fiscal para el segundo mandato de Lula se basa en la búsqueda de un superávit moderado, con un control más riguroso de los gastos y un debate cuidadoso sobre el equilibrio de las cuentas públicas. La conclusión del proceso aún depende de la aprobación de los rumbos fiscales por parte del equipo económico y deberá ser detallada conforme el gobierno avance en la formulación del programa oficial.
Evaluaciones Económicas y Políticas Sectoriales
El vicepresidente Geraldo Alckmin consideró que la política monetaria actual está desajustada frente a las presiones inflacionarias que enfrenta el país. Según él, los aumentos recientes en la inflación no derivan del alza de la tasa de interés, sino de factores externos, como la oscilación del dólar, la sequía y el aumento de los precios del petróleo.
Alckmin informó que el dólar varió entre R$ 6,30 y R$ 5,15, impactando directamente los costos en el mercado doméstico. El gobierno monitorea diariamente el efecto de la escalada de la guerra en Oriente Medio sobre el precio del petróleo, pues este factor influye significativamente en el precio del diésel, que a su vez encarece el transporte y los alimentos.
Además, el vicepresidente no descartó la posibilidad de aumentar la participación del etanol en la mezcla de la gasolina, que actualmente corresponde al 30%. Destacó que Brasil posee una flota con 85% de vehículos flexibles, permitiendo que los consumidores tengan libertad para elegir el combustible que prefieran.
Otro punto señalado por Alckmin fue la dependencia del país en relación al potasio, materia prima esencial para fertilizantes, cuya importación corresponde al 95% del consumo nacional. Esta vulnerabilidad compromete la cadena agroindustrial y puede afectar la productividad agrícola a mediano plazo.
En el área tributaria, el vicepresidente defendió el mantenimiento de la tributación sobre el comercio electrónico. De esta manera, se busca garantizar una competencia justa entre los negocios digitales y los minoristas físicos, evitando desequilibrios en el mercado.
Por último, Alckmin resaltó el avance en las negociaciones con el Congreso para la aprobación de incentivos orientados a la instalación de datacenters en Brasil. El objetivo es atraer inversiones en infraestructura tecnológica, lo que puede fortalecer la competitividad del país en el sector digital, según lo informado en fuentes oficiales del Congreso Nacional.