El 1 de abril de 2026, la deuda pública de China mostró resistencia frente a la fuerte venta global desencadenada por la guerra en Irán. Mientras los mercados internacionales enfrentaban volatilidad, los rendimientos de los bonos chinos a 10 años retrocedieron a 1,81%, valor inferior al observado a finales de febrero del mismo año.
En el mismo período, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años tuvieron un aumento significativo, subiendo 0,38 puntos porcentuales, alcanzando el 4,34%. Por su parte, los intereses de los bonos británicos presentaron un aumento aún más expresivo, de 0,7 puntos porcentuales desde finales de febrero de 2026. Estas variaciones indican una clara divergencia en las dinámicas de los mercados globales de deuda pública.
La inflación en China, medida en febrero de 2026, registró un 1,3%, quedando por debajo de la meta oficial establecida en alrededor del 2%. Este índice inferior contribuye a las expectativas de flexibilización de la política monetaria por parte del Banco Central del país. Además, las autoridades chinas señalan la posibilidad de recortes en las tasas de interés, lo que podría estimular aún más la actividad económica.
Sin embargo, la demanda interna por bonos públicos chinos permanece firme, en gran parte debido a los controles de capitales establecidos para limitar la salida de recursos extranjeros. Esta restricción reduce las opciones de inversión para los inversionistas chinos en el extranjero, reforzando el mercado local y ayudando a mantener la estabilidad de la deuda pública incluso frente a los choques externos.
Otro elemento que asegura la resiliencia de la deuda del país es la diversificación de la matriz energética china, que incluye carbón, fuentes renovables y petróleo adquirido con descuento de Rusia. Esta combinación reduce la vulnerabilidad del mercado doméstico a las fluctuaciones globales de los precios de energía, lo que influye positivamente en la sostenibilidad fiscal y económica del país.
De esta forma, el fuerte apetito interno por bonos absorbe los impactos negativos generados por el conflicto en Irán, especialmente en el segmento de deuda pública. Además, la deuda china ofrece una oportunidad de diversificación para inversores internacionales, ya que su mercado permanece relativamente aislado y menos correlacionado con otras economías, brindando mayor protección en momentos de inestabilidad global.
Según la consultora Gavekal, las inversiones en bonos públicos de China desde 2012 han proporcionado retornos que en muchos periodos superaron la inflación en Estados Unidos. Este historial ha atraído a un número creciente de inversores extranjeros, que buscan alternativas en mercados de renta fija menos tradicionales, ampliando el interés en la deuda pública china.
Mientras tanto, la política monetaria en el país es reconocida por su previsibilidad, con reducciones en las tasas de interés conducidas cuando el gobierno decide, alterando las condiciones financieras según las necesidades macroeconómicas. A diferencia del mercado estadounidense, que está fuertemente dominado por inversores extranjeros, el mercado de deuda chino es mayoritariamente controlado por agentes domésticos, lo que contribuye a su estabilidad en períodos turbulentos.
La conclusión del proceso aún depende de la observación continua de las acciones del banco central chino, que deberá evaluar el escenario económico y las tensiones globales antes de implementar decisiones definitivas sobre tasas de interés y liquidez en el mercado de deuda pública.