En marzo de 2026, el Banco Central redujo la tasa Selic en 0,25 puntos porcentuales, estableciendo el interés básico de la economía en 14,75% anual. La decisión fue anunciada tras la divulgación del acta del Comité de Política Monetaria (Copom), el día 24, que destacó un escenario global de incertidumbres debido a conflictos geopolíticos.
El acta del Copom indicó que la proyección para la inflación en 2026 permanece elevada, estimada en 3,8%, por encima del centro de la meta de 3% definida por el Banco Central. Este aumento está asociado, entre otros factores, a la persistencia de la inflación en los servicios, que sostiene resistencia ante los intentos de reducción de los precios.
Además, el mercado laboral activo y el ingreso de las familias creciendo por encima de la productividad contribuyen a una inflación más resistente. Por ello, el Banco Central señaló que no hay compromiso firme con nuevos recortes de la Selic en el corto plazo, adoptando un enfoque más cauteloso ante las presiones en curso.
Entre los riesgos inflacionarios destacados están la depreciación cambiaria, las presiones de costos y la inestabilidad externa que impacta el ambiente económico brasileño. Sin embargo, la posibilidad de una desaceleración económica global puede mitigar las presiones inflacionarias en el país, reduciendo la intensidad del aumento de los precios.
El Copom dejó claro que la decisión apunta a la convergencia de la inflación hacia la meta estipulada, buscando también estimular el empleo de forma cuidadosa, tomando en cuenta las oscilaciones actuales en el escenario económico. De esta manera, el Banco Central procura equilibrar los objetivos de estabilidad de precios y crecimiento sostenible.
Impactos de los conflictos geopolíticos en la economía brasileña
El cierre del Estrecho de Ormuz desde finales de febrero de 2026 interfiere directamente en el mercado global del petróleo, afectando aproximadamente el 20% del comercio mundial de la commodity. En Brasil, esta situación agrava el cuadro ya presionado por la importación de aproximadamente el 10% del petróleo refinado consumido internamente. Consecuentemente, el aumento en los precios de los combustibles, especialmente diésel y gasolina, ha influido en los costos logísticos y elevado los precios de diversos productos en el país.
Además, el sector del transporte por carretera brasileño, responsable por la mayor parte del desplazamiento de cargas en el territorio nacional, señala la posibilidad de paralizaciones por parte de los camioneros. Estos profesionales manifiestan preocupación por los costos elevados, que comprometen la rentabilidad de las operaciones y amenazan la estabilidad del abastecimiento. De este modo, el riesgo de desabastecimiento en diferentes regiones de Brasil crece, reflejándose directamente en la vida cotidiana de la población.
Simultáneamente, la continuidad de los conflictos entre Rusia y Ucrania, así como el enfrentamiento entre Irán e Israel, involucrando a Estados Unidos, mantienen inestable el escenario económico y geopolítico global. Esto influye directamente en la volatilidad de los mercados internacionales y agrava la inseguridad sobre el suministro de materias primas estratégicas. Por último, especialistas recomiendan el fortalecimiento de la capacidad de refinación nacional, además del incentivo a fuentes alternativas de energía, para disminuir la dependencia externa y promover mayor autonomía de Brasil en este contexto turbulento.