El 18 de junio de 2024, el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central (BC) decidió reducir la tasa Selic en 0,25 puntos porcentuales, disminuyéndola del 15% al 14,75%. Esta fue la primera reducción registrada en el año, marcando un cambio en la conducción de la política monetaria.
Sin embargo, el Banco Central resaltó que el entorno externo sigue siendo desfavorable, con un aumento de la incertidumbre debido al conflicto en Oriente Medio. Esta situación elevó la volatilidad de los precios de activos y materias primas, generando riesgos para la estabilidad económica global.
Además, el comité mantiene vigilancia sobre los posibles efectos del conflicto en las cadenas globales de suministro, especialmente en sectores ligados a la energía y materias primas. Esta coyuntura compleja puede interferir en el comportamiento de la inflación en Brasil, señaló la autoridad monetaria.
Por ahora, no hay claridad sobre la duración o la profundidad de los impactos económicos provocados por la crisis internacional. De esta forma, el Banco Central afirmó que continuará monitorizando estos acontecimientos para ajustar su política monetaria según sea necesario en las próximas reuniones.
Reacción de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp)
La Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp) criticó el 18 de junio de 2024 la decisión del Banco Central de reducir la tasa Selic en solo 0,25 puntos porcentuales. La entidad evaluó que la disminución fue insuficiente frente al escenario económico actual y mantiene la política monetaria en un nivel excesivamente restrictivo, perjudicando la recuperación y el crecimiento. Para el presidente de Fiesp, Paulo Skaf, la caída esperada debería haber sido más significativa para reflejar la realidad del mercado.
Skaf destacó que los intereses actualmente practicados en Brasil siguen siendo muy altos, llegando a ser hasta seis veces superiores a la inflación. Esta situación limita directamente las inversiones por parte de las empresas y restringe la expansión de la producción nacional, según la federación. Además, Fiesp alertó que la deuda pública brasileña, que se acerca al 80% del Producto Interno Bruto (PIB), requiere un control riguroso para garantizar mayor estabilidad económica.
Además de las críticas a la política monetaria, la federación reforzó la necesidad de cambios estructurales en la política económica del país. Para la entidad, ajustes puntuales no son suficientes para crear un ambiente favorable al desarrollo sostenible. Por ello, Fiesp defiende la implementación de medidas más profundas que fomenten el crecimiento y mejoren el clima de negocios, incentivando la innovación y fortaleciendo el sector productivo.
Según Fiesp, los altos intereses siguen siendo un factor clave que desalienta la inversión y la innovación empresarial. Así, los efectos de la alta tasa de interés repercuten negativamente en el panorama económico, dificultando la competitividad de Brasil. La federación también destacó la importancia de políticas que incentiven el sector productivo y contribuyan a la recuperación del comercio y la industria en el estado de São Paulo y en el resto del país.
La expectativa de la federación es que el gobierno y el Banco Central consideren revisiones más amplias en la política económica. La conclusión del proceso aún depende del análisis del impacto de estas decisiones en la actividad económica brasileña, que seguirá siendo monitorizada por empresarios y autoridades en los próximos meses.